Guía de Práctica Clínica para el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades del pericardio. Versión resumida

Translated title of the contribution: Guidelines on the diagnosis and management of pericardial diseases. Executive summary

Bernhard Maisch, Petar M. Seferović, Arsen D. Ristić, Raimund Erbel, Reiner Rienmüller, Yehuda Adler, Witold Z. Tomkowski, Gaetano Thiene, Magdi H. Yacoub, Silvia G. Priori, María Ángeles Alonso García, Jean Jacques Blanc, Andrzej Budaj, Martin Cowie, Veronica Dean, Jaap Deckers, Enrique Fernández-Burgos, John Lekakis, Bertil Lindahl, Gianfranco MazzottaJoão Morais, Ali Oto, Otto A. Smiseth, Jean Acar, Eloisa Arbustini, Anton E. Becker, Giacomo Chiaranda, Yonathan Hasin, Rolf Jenni, Werner Klein, Irene Lang, Thomas F. Lücher, Fausto J. Pinto, Ralph Shabetai, Maarten L. Simoons, Jordi Soler Soler, David H. Spodick

Research output: Contribution to journalReview articlepeer-review

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Translated title of the contributionGuidelines on the diagnosis and management of pericardial diseases. Executive summary
Original languageSpanish
Pages (from-to)1090-1114
Number of pages25
JournalRevista Espanola de Cardiologia
Volume57
Issue number11
DOIs
StatePublished - Nov 2004

Bibliographical note

Funding Information:
La tinción de Gram del líquido pericárdico tiene una sensibilidad del 99%, pero una especificidad de sólo un 38% para la exclusión de infección en comparación con la realización de cultivos14. La combinación de antígeno epitelial de membrana, CEA y tinción inmunohistoquímica para la vimentina puede ser útil para distinguir las células reactivas mesoteliales del adenocarcinoma101.

Funding Information:
Grupo de Trabajo para el Diagnóstico y Tratamiento de las Enfermedades del Pericardio de la Sociedad Europea de Cardiología

Funding Information:
El término quilopericardio se refiere a la comuni-cación entre el saco pericárdico y el conducto toráci-co como resultado de una afección congénita, un traumatismo o la complicación de una intervención quirúrgica a corazón abierto221, linfangiomas medias- tínicos, hamartomas linfangiomatosos, linfangiecta-sias y obstrucción o anomalías del conducto toráci-co222. La infección, el taponamiento o la constricción pueden agravar el pronóstico223. El líquido pericárdi-co es estéril, inodoro y opalescente, con apariencia de líquido lechoso y con el hallazgo microscópico de gotitas de grasa. La naturaleza quilosa del líquido se confirma con su reacción alcalina con una densidad específica entre 1.010 y 1.021224,225, la tinción de Su-dán III para la grasa y las altas concentraciones de triglicéridos (5-50 g/l) y proteínas (22-60 g/l). La TC, sola o asociada a linfografía, puede identificar no sólo la localización del conducto torácico, sino tam-bién su conexión linfática con el pericardio227. El tra-tamiento depende de la etiología y la cantidad de acumulación228 de líquido quiloso. El quilopericardio después de una cirugía torácica o cardíaca se trata preferiblemente con pericardiocentesis y dieta (tri-glicéridos de cadena media)229,230. Si se sigue pro-duciendo líquido quiloso, es imprescindible realizar tratamiento quirúrgico (nivel de evidencia B, indi-cación de clase I). Cuando el tratamiento conservador y la pericardiocentesis fallan, se puede considerar una ventana pericardio-peritoneal como opción razo-nable231,232. Como alternativa, si se ha localizado ade-cuadamente el conducto torácico, se puede optar por su transección y ligadura por debajo del diafragma, que es el tratamiento más eficaz233. En el caso del quilopericardio secundario a otra entidad, se realizará el tratamiento de la enfermedad primaria.

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